Madrugaba el hijo el conde, ay, ay, ay, / la mañana de San Juan, 2 a dar agua a su caballo / a las orillas del mar, mientras que el caballo bebe / el conde se echa un cantar. La reina, que le está oyendo / desde su palacio real. -Qué bien canta la sirena, / la serenita del mar. 6 -No es la serenita, madre, / ni tampoco lo será, que son mis amores, madre, / que me vienen a rondar. 8 -Si son tus amores, hija, / les mandaré a matar. -Si usted mata a mis amores, / a mi mándeme a enterrar.- 10 (Y) a ella, como a hija de reina, / la ponen junto al altar, y él, como era hijo de conde, / un poquito más atrás. 12 Y aquí termina la historia / la mañana de San Juan.