LA CELESTINA La caja de la Celestina, así como la de otros instrumentos similares que tienen nombres diversos (Melodía, Symphonian, etc.) es característica y similar a la de un bureau (36 x 40 x 33,5 cms.). La tapa, que se abre hacia atrás, cubre el mecanismo neumático de un organito en el que 20 notas producidas por lengüetas libres suenan alternativa o conjuntamente al leer un rollo de papel en el que se ha codificado una melodía. Una manivela, situada en el lateral derecho de la caja, acciona un cigüeñal que mueve los fuelles y el rollo al mismo tiempo. La misma manivela, extraida ligeramente hacia fuera, mueve el rollo en dirección contraria para rebobinarlo. Algunas compañías comerciales dedicaron gran atención, a finales del siglo xix, a la fabricación de aparatos domésticos capaces de reproducir canciones “marcadas” previamente en rollos cambiables de papel perforado. De esta forma sustituían a los órganos de manivela con tubos, populares pero demasiado grandes para el ámbito de una casa. La compañía Mechanical Orguinette, de Nueva York, incorporó en 1878 al sistema de pequeños tubos unos rollos de papel que, al ser demasiado rígido, no tardó en ser sustituido por otros de papel más duradero y sin embargo más flexible. De todo ello se aprovechó la empresa Aeolian, que se encargó de comercializar la Celestina, instrumento que se hizo muy popular y cuyas patentes estuvieron incorporando novedades sobre la primera que registró John McTammany, hasta 1891. Como en el caso de la serinette, la obra interpretada en la Celestina procede de un cilindro de papel perforado muy posterior al año de patente del instrumento. Se trata de la canción “La butte rouge”, con texto de Montehus y melodía de Georges Krier, que hizo brotar los primeros sentimientos antimilitaristas en la Primera Gran Guerra y que fue interpretada magistralmente por Yves Montand poco después de la Segunda: La Butte Rouge, c´est son nom Le baptême se fit un matin Où tous ceux qui montaient Roulaient dans le ravin. Aujourd hui y`a des vignes Il y pousse du rasin. Qui boira ce vin là Boira le sang des copains…