Daniel Esteban (pito de llaves), Alejandro Perucha (percusión). Grabación realizada por J. Díaz, M. Santamaría y J.M. Alonso en Valladolid en 1985.
El pito de llaves o flauta dulce
A partir de la Edad Media, y fundamentalmente para las Capillas musicales, se hace cada vez más frecuente el uso de estas flautas verticales de madera que acaban formando un conjunto o familia, generalmente de tres alturas de sonido. El tipo “tenor”, actualmente utilizado en colegios y escuelas para la enseñanza musical, tuvo durante el siglo pasado una vida independiente, sirviendo a muchos músicos rurales como sustituto de la dulzaina en los lugares en que el sonido estridente de aquella podía molestar. En muchos lugares se denominó pito y se fabricaba en una sola pieza o en dos, al estilo de los “recorder” ingleses, incluyendo en alguna versión una o varias llaves).
Un gran dulzainero, Daniel Esteban, interpreta en la grabación una jota acompañado por Alejandro Perucha que utiliza el asiento de una silla en vez de la caja para seguir el ritmo.
El pandero cuadrado de baqueta
Casi toda la documentación literaria medieval y renacentista que se refiere al pandero en España, como hemos visto, lo coloca en manos de mujeres del medio rural. La curiosa forma en que las mujeres de Peñaparda lo tocan, sin embargo, diferencia este tipo -percutido con mano y baqueta- de todos los modelos similares conocidos (gallego, asturiano, leonés, portugués, catalán) que se golpean con los dedos de las manos que los sostienen. Tanto en la manera de tenerlo suspendido para golpearlo, como en la postura del ejecutante, estamos ante una variante local y aislada que le añade un interés especial.
La pandereta
Aunque ya se observan representaciones de mujeres tocando un instrumento similar en la Edad Media, las primeras menciones literarias con el nombre de pandereta no aparecen hasta el siglo pasado. Por ellas se ve que las cantadoras rurales y los estudiantes eran los principales depositarios de una larga tradición que ha llegado a nuestros días. Durante el siglo XIX era costumbre adornar los parches con pinturas y algunos grandes artistas llegaron a realizar al óleo hermosas decoraciones.
En la grabación escuchamos a una auténtica virtuosa de este instrumento combinando de forma admirable diferentes ritmos de acompañamiento.