Narrado por Victoria Coca (24 años) en Miranda el Castañar (Salamanca) en 1956. Recogido por Luis Cortés Vázquez.
Este era un rey que tenía treh hijah, y un día leh dijo: Vamoh a ver cuál eh la que máh me quiere. La una dice, dice: —¡Ay padre! Yo le quiero máh qu'a mi vida. Y la otra dice: —Pueh yo le quiero máh qu 'a mi alma. Y la pequeña dice: —Pueh yo le quiero tanto como la sal al agua. Y aquella era la máh guapa de todah. Y la que le dijo como la sal al agua, fue el padre y la mandó matar con loh criaoh. Y le dijo que le llevaran la asadura y loh ojoh. Pero loh criaoh, como era la que máh querían, y como era la máh buena, leh dio mucha ansia. Y le dice: —Mira, si nos prometeh de que no volveráh por todo el condado, pueh te dejamoh. —¡Ay!, yo sí oh lo prometo, que ya no volveré. Conque fueron y cogieron una perra y le sacaron la asadura y loh ojoh, y se la presentaron al rey. Cuando ella se marchó y fue llamando a casa de otro rey a ver si... Llegó a la choza de unoh pahtoreh y le dijo a loh pahtoreh que si le querían cambiar la ropa de reina por una de elloh. Y loh pahtoreh le dieron una ropa de corcha, y le dijeron que se llevara también la ropa de reina, que pa qué la querían elloh. Conque se fue a casa de un rey y le dijo que si querían un criao para guardar loh pavoh. " Le dijeron que sí, que pasara. Y ella todoh loh díah se lavaba, se peinaba, y se marchaba a cuidar loh pavoh y empezaba: —Pavitoh, loh mih pavitoh loh qu'andaih alredor de mí, ¿si el hijo del rey me viera s'enamoraría de mí? —Ay, sí, si, si. Y le caía un pavo al agua. Y así todoh los díah. Ya, claro, el rey pueh dice: —También, pueh ehte pavero ¿qué hará? que en toh, toh, toh ehtoh díah se tiene que ahogar algún pavo. Conque de... el hijo del rey ya se dehconfiaba algo, y la ehtuvo vigilando, y empezaba: —Pavitoh, loh mih pavitoh loh qu'andaih alredor de mí, ¿si el hijo del rey me viera s'enamoraría de mí? —Ay, sí, si, si. Y se le caía otro pavo al agua. Conque ya fue y como el hijo del rey la vigiló, pueh s´enamoró de ella. Y se hizo el malo, y dijo que no quería máh que un caldo, y que se lo bajara Periquito el corchero —que le llamaban en casa, al pavero. Conque le decía la madre: —¡Ay hijo! Pero ¿cómo quiereh que baje aquí Periquito el corchero, si ehtá lleno de piojoh? —porque s´echaba sal en la mano y la echaba a la lumbre, y decía qu´eran piojoh. Y él dijo que sí, que si Periquito el corchero no le bajaba la suhtancia, se moría de ansia. Conque ya fue y bajó con el caldo Periquito el corchero, y mandó salir a toda la gente de la sala, y dijo que le llevaran el cuchillo y toda la gente decía: —¡Ay, Dioh mío! Ehte pobrecito eh que lo va a matar, porque como le ha matao tantoh pavoh, pue él ahora se va a vengar en eso. Cuando va y le dice Periquito el corchero, dice: —Su majehtaz, tenga el caldo. Dice: —Arrimese máh acá. Cuando con el cuchillo le cortó el traje de corcha, y debajo pueh tenía la ropa de reina. Cuando ya mandó entrar a toda la gente y le dice: —Aquí tenéih a Periquito el corchero. Dice: —Con ehta, con ehte me vi a casar yo. Y toda la gente decía: —¡Ay, Dioh mío! ¿Quién será? ¿Quién será? Conque ya celebraron la boda y avisaron a todoh loh reyeh a la boda. Y le dijo que avisaran también al padre de Periquito. Y le dijon a loh cocineroh, que aquel señor que le pusieran toda la comida sosa. Conque dehpuéh de la comida, que bajaron loh cocineroh a donde ehtaba el banquete, y preguntaron que qué tal había ehtado la comida. Y toda la gente decía que había ehtado muy buena. Y él dijo, que no sé, que la su comida que había ehtao toda sosa. Y entonceh fue la hija y le dijo: Dice: —Uhté, porque se lo ha merecido. Dice: —¡Ah! ¿yo por qué? Dice: —¿Cuántah hijah tiene uhté? —Pueh yo tengo doh hijah. Dice: —¿No tenía uhté treh hijah? Dice: —SÍ. —Y un día dijo que cuál le quería máh, y una le dijo que le quería máh que a su vida, y la otra más que a su alma, y la otra le dijo que tanto como la sal al agua, Y a la que le dijo que tanto como la sal al agua la mandó unté matar. Y él se ponía: — ¡Ay, mi hija! ¡Ay, mi hija! Conque ya le dijo, dice: —Pueh mire, aquí tiene uhté a su hija. Y ya pueh entonceh vivieron muy felices. Y Periquito el corchero, pueh era la hija del rey.