Narrado por Araceli Puerto (15 años) en La Alberca (Salamanca) en 1956. Recogido por Luis Cortés Vázquez.
Una vez invitó la zorra a la cigueña a su casa a comer natillas. Y la cigueña muy contenta fue donde la zorra, pero la zorra las puso en un plato llano. Y la cigueña picaba y picaba, y no tomaba nada. Y la otra se comía todas las natillas. Entonces dijo la cigueña: –Pues ahora me burlo yo de la zorra. Y la llevó a su casa, y le puso natillas en una botella y empezó a picar, a picar. Y la zorra con la boca abierta no podía comer nada. Y entonces la zorra s'enfadó. Y la cigũeña, para que se volviera a hacer amiga le dijo: –No te preocupes. Yo te llevo hoy a una boda que hay en el cielo. Dice: –¡Ay!, pero yo no puedo subir. –Sí. Te subes encima, y yo empiezo a volar y subes conmigo. Entonces la zorra se subió encima de la cigueña,y la cigueña empezó a volar. Y cuando ya iba muy alto, la cigueña la cayó para'l suelo. Y la zorra, cuando se caía iba diciendo: –Apártate guijarro, que t´espiparro. si d´esta escapo y no muero, no quiero más bodas al cielo. Y ya s´acabó.