Narrado por Felicidad Carretero (57 años) en Vega-Sicilia (Valbuena de Duero, Valladolid) en 1984. Recogido por Joaquín Díaz.
Este era un gallo, un gallo muy presumido, muy presumido, y le había mandao una carta su tío Perico, que se iba a casar y que le invitaba a la boda. Entonces se puso todo chulo, todo guapo, se lavó bien las plu- mitas y ya iba cantando por el camino tan contento; pero de repente pues vio un mudadal, y, claro, le tiró la idea de picar en él. Y decía: —¿Qué haré yo? Si pico, me mancho el pico, y tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Pero picó; picó y se manchó el piquito, y entonces se entristeció todo. Se lo limpió con unas hierbas, y nada, no se le quitaba. Iba todo triste, todo triste: —Ay, ay, que tengo que ir a la boda mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Y se encontró una malva, y dice: —Malva, ¿no me podrías limpiar el pico, que tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito? Y dice: —¡No quiero! Entonces dice: —Bueno, pues me voy para allá. Se va andando todo triste, todo triste, y se encontra una oveja. Y dice: —Oveja, come a malva, que la malva no ha querido limpiarme el pico, y tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Dice: —¡No quiero! Dice: —Bueno, pues me voy para allá. Iba andando, andando, andando, y se encontró un lobo. Dice: —Lobo, come a oveja, que oveja no ha querido comer a la malva y la malva no ha querido limpiarme el pico; tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Dice: —No quiero. Entonces va andando, andando, andando, y se encuentra un palo: —Palo, pega al lobo, que el lobo no ha querido comer a oveja, oveja no ha querido comer a la malva y la malva no ha querido limpiarme el pico, y tengo que ir a la boda de mi tío Perico, que tengo que ir muy limpito. Dice: —No quiero. —Bueno, pues me voy para allá. Y todo triste el pobre gallito, sigue andanda, y se encuentra una lumbre. Dice: —Lumbre, quema al palo, que el palo no ha querido pegar al lobo, el lobo no ha querido comer a oveja, oveja no ha querido comer a la malva y malva no ha querido limpiarme el piquito, que tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Dice: —¡No quiero! Entonces va más allá, más allá, más allá, y se encuentra un arroyo. —Agua, apaga la lumbre, que la lumbre no ha querido quemar al palo; el palo no ha querido pegar al lobo, el lobo no ha querido comer a oveja, oveja no ha querido comer a la malva y la malva no ha querido limpiar- me el pico, que tengo que ir a la boda de mi tío Perico y tengo que ir muy limpito. Dice: —No quiero. Dice: —Bueno, pues entonces me limpiaré yo solo. Se agachó el pobre a limpiarse el pico en el agua y, ¡bam!, se cayó. Y va y la corriente le llevaba. Vinieron las doncellitas de su tío Perico a por agua pa hacer la comida, le vieron, le cogieron, le pelaron, le guisaron con arroz y en las bodas de su tío Perico el pobre gallito allí terminó.