El cuento popular en la escuela · Temas musicales

El Guerribaldo

CUENTOS DE FÓRMULA • Cuentos acumulativos

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Narrado por Alejandra Cuadrado Bello (78 años) en Villavicencio de los Caballeros (Valladolid) en 1991. Recogido por José Luis Agúndez.

Era una viuda —como yo—. Y tenía tres hijas. A una la mandó barrer, a otra fregar y a otra a ir a hacer el recao.
Dice:
—La que termine más pronto la doy un torreja de miel.
Terminó la más pequeña. Dice:
—Ya terminé.
Dice:
—Pues anda, marcha al bodegón y vete por la torreja de miel.
Fue a bajar, y dice:
No vengas aquí —había un guerribaldo, dice—. No vengas
aquí, jiña,
no vengas aquí, jank,
que yo soy un guerribaldo,
de los guerribaldos,
y te voy a tragar
.
Dice:
—¡Ay, madre, ay madre, que hay un guerribaldo!
Dice la mayor:
—Anda, embustera, que eres una miedosa.
Va la mayor, y dice:
No vengas aquí, jiña,
no vengas aquí, jank,
que yo soy un guerribaldo,
de los guerribaldos,
que te voy a tragar
.
—¡Ay madre, que sí es verdá!
Va la otra y pasa igual.
No vengas aquí, jiña,
no vengas aquí, jank,
que yo soy un guerribaldo,
de los guerribaldos,
que te voy a tragar
.
—¡Ay, Dios mío, que sí que es verdá! Dice:
—¡Ah, vah, vah, hija, que sois las tres iguales!
Va su madre. Dice:
No vengas aquí, viviña,
no vengas aquí, vivank,
que yo soy un guerribaldo,
de los guerribaldos,
y te voy a tragar,
que a las hijas de las viudas y a las viudas
las trago a pares
.
—¡Ay, Dios mío! ¿Qué será de nosotras?
Pues venga, que cogieron y se pusieron a la puerta de la calle a llorar, ¡venga llorar, venga llorar, venga llorar! Pasa por allí el cura a decir misa. Dice: -¿Qué las pasa, señoras, que tanto lloran?
Dice:
—Que hay un guerribaldo, que es de los guerribaldos, y dice que las hijas de las viudas y las viudas las traga a pares.
—¿Qué me dais si le mato?
Dice:
—Pues cien cargas de trigo.
Va a bajar. Dice:
Dice:
No vengas aquí, curiña
no vengas aquí, curán,
yo soy un guerribaldo,
y te voy a tragar
.
—¡No, no señor!
Pasó el sacristán y dice:
—¿Qué les pasa, señora, que tanto llora?
Dice:
—Que hay un guerribaldo, de los guerribaldos, que las hijas de las viu-
das y las viudas las traga a pares.
—¿Qué me dais si le mato?
Dice:
No vengas aquí, sacristanín,
no vengas aquí, sacristanán
que yo soy un guerribaldo,
y te voy a tragar,
que a los hijos de los sacristanes
y a los sacristanes les trago a pares
.
—¡Ay, no, no, señora, no se le mato!
Ya pasó un hombre vendiendo pimiento, y dice:
—¿Qué las pasa, señoras, que tanto llora?
Dice:
—Que hay un guerribaldo, de los guerribaldos, que a las hijas de las viu- das y a las viudas las traga a pares.
—¿Qué me dais si le mato?
Dice:
—Cien cargas de trigo.
Va a bajar. Dice:
No vengas aquí, pimentin,
no vengas aquí, pimenterán,
que yo soy un guerribaldo,
y te voy a tragar
.
Dice:
—¡Ay, no señora, no se le mato!
Fue otro vendiendo sal. Dice:
—¿Qué las pasa, señora, que tanto llora?
Dice:
Que hay un guerribaldo, de los guerribaldos, que a las hijas de las viu- das y a las viudas las traga a pares.
—¡Ay!, ¿qué me da usté si le mato?
Dice:
—Cien cargas de trigo.
Ya dice:
No vengas, salerín,
no vengas, salerón,
que yo soy un guerribaldo,
y te voy a tragar
.
—¡No, señora, no se le mato!
Ya pasó por allí la hormiga. Dice:
—¿Qué las pasó, señora, que tanto llora?
Dice:
—Que hay un guerribaldo, de los guerribaldos, que a las hijas de las viu- das y a las viudas las traga a pares.
Dice:
—Bueno, pues yo se le mato. Yo puedo to —dice—. Yo se le mato.
Va, y dice:
No vengas aquí, hormiguiña,
no vengas aquí, hormigán,
que yo soy un guerribaldo,
y te voy a tragar
.
—Yo soy la hormiguita
de mi hormigar.
Te doy un picotazo en el culo
que te hago saltar
.
Le picó, le dio y se marchó. Y fue después la mujer, y la va dando la finca
que prometió. Dice:
—Tenga usté la finca que pidió.
Dice:
Mi molinillo no muele tanto,
mi costalito no hace tanto
.
—¡Vaya!, pues la daré cincuenta.
Mi molinillo no muele tanto,
mi costalito no hace tanto
.
—¡Bah, bah! Pues, ¿qué la doy? ¿Cinco?
Dice:
Mi molinillo no muele tanto,
mi costalito no hace tanto
.
—¿Qué la damos? ¿Un celemín?
Mi molinillo no muele tanto,
mi costalito no hace tanto
.
—Bueno, bueno, pues la daré un grano.
Dice:
Mi molinillo sí muele tanto,
mi costalito sí hace tanto
.