Narrado por Mateo Peña Madero (77 años) en Becilla de Valderaduey (Valladolid) en 1991. Recogido por José Luis Agúndez.
Pues era en un pueblecito. Tenía el señor cura esto... una higuera en un huerto. Y dijeron los mozos del pueblo: —¡A ver cómo le comemos a éste...! Le llamaban el tío Pelostuertos a uno que les guardaba los higos que tenía el cura. Y quedan...; tenía tres sobrinas el cura y venían a pretenderlas tres paisanos del pueblo. O no; era una sola, sí, era una sola. Y esto..., y van tres paisanos del pueblo a distinta hora a cortejarla, a pretenderla y eso. Conque le da calabazas; va el otro y le da calabazas; va el tercero y le da calabazas también. Conque ya se encuentran al día siguiente, dice: —Parece que te encuentro descolorido —y tal—. ¿Te ha pasao algo? -¡No, pues tú también estás descolorido! —Pues no... ¡Nada! —¡Y tú también estás descolorido! Dice: —Bueno, aquí hay gato encerrao. Aquí tenéis que contar la verdá —dice uno a los otros. Dice: —Me ha pasao esto. Estaba citao con la sobrina del cura-dice- a las nueve y media. Voy —dice— y me ha dao unas calabazas que pa qué. Dice el otro: —Pues a... yo fui —dice— a las diez y media y también me ha dao calabazas. Y el otro dice: —Pues yo fui a las once y media y también me dio calabazas. —¡Cagüe! —dice—. Ahora vamos 'hacerle una perrada a éste, al cura. Vamos hacerle una perrada al señor cura este. Conque se cogen, se...: ¡las fantasmas de antes!, hacen de fantasmas. Cogieron una sábana cada uno. Se cubrieron con la sábana, una vela y una esquila, una esquila como ésas de ánimas con que llaman en los pueblos el día de ánimas. Salían tocando, y eso, ¿verdá? Y llegan, cogen a las doce de la noche, así estaba, tenía uno guardando los higos de día y de noche, y iban tocando la esquila y daban un paso: Antes cuando éramos vivos, veníamos a esta higuera a por higos, y ahora que somos muertos, venimos a por el tío Pelostuertos. ¡Tilin tilin tilín! El tío escuchando ya. Llegaron a otra parada más adelante: Y antes cuando éramos vivos, veníamos a esta higuera a por higos, y ahora que somos muertos, venimos por el tío Pelostuertos. El tío que lo entendió bien, ya se dio el bote, y los otros se dieron la fiesta y le quitaron los higos al cura.