El cuento popular en la escuela · Temas musicales

El tío Grillo adivino

CHISTES Y ANÉCDOTAS • Accidentes afortunados

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Narrado por Manuela Hoyos (66 años) en La Alberca (Salamanca) en 1957. Recogido por Luis Cortés Vázquez.

Pueh ese fue qu´en palacio faltaron una alhajah, y al faltar una alhajah, fue y echaron un pregón, y lo dieron por periódico, de que quien supiera quién tenía las alhajah, qu´ehtaba premiao. Pueh así fue.
Pueh ese era un pobre hijo de una viuda, y la viuda náa máh tenía que seih hijoh. Y dice:
—¡Madre!
—¿Qué?
—¿No sabeh lo que pasa?
—¿Qué pasa?
—Ehto; que le dan mucho a uno que sepa quién tiene lah alhajah que han faltao en palacio, y yo me voy allá.
—No, hijo, no; por Dioh, no vayah. ¿Cómo váh a ir? ¿Sabeh tú quién lah tiene?
—No señora, pero yo allá que voy.
Se presentó y dice:
—Yo sé quién tiene lah alhajah, pero me tienen que dar treh díah de prórroga, y me tienen que meter en la habitación que yo ehté, porque lo tengo que pensar en la habitación, media fanega de nueceh de bien de comé.
—Bueno, pueh concedío ehtá.
Lo metieron en una habitación, allí le daban de comer todo lo que quería comer él. Y él ¡pumba!, allí se machaba nueceh, y en eso se pasaban el tiempo. Y loh ladroneh que habían robao las joyah miraban por el agujero y decían:
—¿Qué ehtra hiciendo?
No sabían y repetían:
—¿Pero qu´estará hiciendo?
Conque ya por la mañana, llegan con el desayuno y le dicen:
—¡Oye! Te vah a desayunar.
Y s'ehtira él y dice:
—¡Ah!, ya vi uno. ¡Ay!, ¡Ay!
Sale corriendo el ladron y dice:
—Me ha conocío; ya dí que vio uno; me ha conocío —y era uno de loh que habían robao lah alhajah.
—¡Ah! pueh mañana voy yo, dijo otro; mañana voy yo a ver si a mí me conoce. Llega con la mihma faena y dice:
—¡Ah!, ya he visto doh —pero eran doh díah—. Ya he vihto doh.
Y dice:
—¡Chacho! A mí también me ha conocío. Ahora que vaya el otro.
Fue el otro, y entra y le dice:
—¡Ay!, el tercero; ya va treh —ehperezándose el hombre.
—¡Chacho!, ese eh santo. Vamoh a darle mucho dinero pa que no noh dehcubra, y ponemoh lah alhajah en un sitio, y él que diga cuando lo saquemoh ande el rey o ande la reina, que diga: "En tal sitio ehtán puehtah. Quién lah quito no se lo puedo decir, pero sé qu´ehtán en tal sitio puehtah".
Y dicho con hecho, sale, yvan y le dice:
—Bueno ¿qué? ¿Ya hah adivinao?
—Sí, señor, sí. Ya he adivinao. Mire uhté, vaya a tal sitio y en tal sitio ehtán puehtah, y allí lah coge.
Van y dicho con hecho, allí ehtaban lah alhajah.
—¡Ay! Ehte eh sabio, ehte chico sabio. Lo vamos a dejar en palacio, qu´ehte acierta toah lah cosah. Lo dejamoh en palacio y de aquí que no salga.
Y dice él:
—¡Ay! no puedo, porque tengo mi madre y ehtá sola, y tengo que irme
Porque él temía de que le pasaran máh cosah.
Y ya le dicen:
—¡No!, tiene qu'ehtarse uhté siquiera ocho díah aquí con nosotroh, porque con ehta felicidad de que lah hemoh encontrao por uhté, tiene qu'ehtarse con nosotroh. Vamoh a pasear por el jardín de aquí mihmo. Salieron a pasear al jardín, y en el jardín, pueh va el rey desimulámente y coge un grillo, coge el grillo y le dice:
—¡Hombre!, ya que ereh adivinaó vah a adiviná lo que yo tengo en la mano. ¿Qué tengo aquí en la mano?
Y le dice:
—Pueh deje uhté que lo piense, dehe uhté que lo piense.
Ehtuvo un poco y el otro con el grillo apuñao en la mano. Mah a él lo llamaban de apodo "Grillo", y dice:
—¡Pobre Grillote!
—Veh adivinaor, ha adivinao que tenía un grillo en la mano.
Y él temía de que le iban a seguir con lah mihmah cosah. Y dice:
—No puedo menoh: me tengo que ir, porque mi madre ehtá sola y ehtá sufriendo y me tengo que ir. Ya volveré otro día con máh calma. Ahora me voy. Bueno, pueh ya le dieron mucho dinero, porque como la madre era viuda y ehtaban pobreh, le dieron mucho dinero, y se iba máh contento él que otra cosa. Máh salieron a despedirlo y había ehtercao un caballo. Cohen un cagahón y le dicen:
—¡Oye! ya que te vah, ¿a qué no sabeh lo que tengo en la mano?
—Ahora ya ¡cagajoneh!
Veh, hahta eso acertó.