Era una muchachita / llamada Adela, de los amores de Juan / se puso enferma y ella sabía / que su amiga Dolores la entretenía. Un día las amigas / fueron a verla a ver cómo se hallaba / la pobre Adela y ella en seguida / ha preguntado que si habían visto a Juan / por algún lado Una de las amigas / la ha respondido: -Piensa ponerte buena, / yo te lo pido, porque de Juan, / con nuestra amiga se va a casar. -Cierra la puerta, madre, / y ven a mi lado, que antes de morir quiero / darte un recado no me lo niegues que a los pies de mi tumba / llorarás siempre. Ese collar de perlas que nunca puse en mi garganta, y ese vestido de seda / que yo guardaba. Si viene Juan a verme / después de muerta no le dejes que pase / desde la puerta y si pasara no le dejes / que bese mi linda cara. Unos recién casados / amanecieron ¿quién se habrá muerto ayer / que las campanas tocan a vuelo?. Salieron las vecinas / muy afligidas: -Acaba de expirar tu prometida. -Adela mía, yo nunca lo pensé / que morirías- A las tres de la tarde / salió el entierro. Juan que estaba a la puerta, / se metió dentro cogió un retrato y a los pies de su amada, triste y llorando. A los cuatro o cinco días / Juan quiso ir a la tumba de Adela / para sufrir: -Adela mía, yo nunca lo pensé / que morirías-. Salió el sepulturero / muy afligido: -Váyase para casa / mi buen amigo, porque, de Adela, los restos que la quedan / son pa la tierra.- Se ha marchado pa casa / muy afligido, ha cogido la pistola / y se ha dado dos tiros y aquí se acaban / los amores de Juan y de su amada.