Ahora les voy a cantar / esta bonita habanera pero deseo que estén / con atención las solteras. Una soltera guasona / las decía a las muchachas: -la que quiera gozar mucho / que esté siempre enamorada. Yo he tenido trece novios / y no he querido casarme porque hay un refrán que dice: / -El buey suelto bien se lame.- Voy a decirles los nombres / de los novios que he tenido. el que les quiera aprender / puede aplicar el oído. Saturio, Santiago y Santos, / Samuel, Sergio y Simeón Serafín, Serapio y Silvio, / Silverio, Sixto y Simón. Se me olvida Silvino, / hijo del señor Sotero, sobrino de un boticario / que se llama don Superio. Yo quiero estar soltera / y he tenido trece amantes, otras no tendrán ninguno / y desearan casarse. Con ninguno me casé / porque eran muy desgraciados, con ellos me divertía / solo por pasar el rato. A Saturio no le quise / porque era muy legañoso y el pobre cuando iba a verme / se limpiaba bien los ojos. Santiago era tuerto y cojo / y además descolorido y parecía su cara / como un tomate podrido. Santos me quería mucho / pero yo le despreciaba porque huía del trabajo / y al ver trabajar sudaba. Tampoco quise a Samuel / y era muy trabajador, pero gastaba el jornal / antes de salir el sol. Sergio era un chico muy guapo / pero tenía una falta, que bebía mucho vino / y enseguida se emborracha. Simeón era buen mozo, / pero a mi no me gustaba, porque tenía la boca / más grande que una campana. Serapio tenía chepa / y la cabeza pelada por eso yo no le quise / porque tenía esas faltas. Era Sixto tartamudo / el que más gracia me hacía porque siempre que me hablaba / al oírle me reía, Simón era muy rebelde / no respetaba a los padres, y por ser tan calavera / estaba siempre en la cárcel. Ya he descubierto las faltas / de los novios que he tenido y creo que las solteras / habrán puesto mucho oído. De trece novios que tuve / con ninguno me casé les fui sacando el dinero / y de ellos me aproveché. Ya se usa en España / comer a cuenta de bobos por eso alerta muchachas / hacerlo así con los novios; pero debo de advertir / que al descubrirse la trampa antes que se enteren todos / marcharos pronto de España. Tened cuenta mocitos, / todos los que tengáis novia, hasta que no sos caséis / no las entreguéis la bolsa.