Vamos a cantar señores / y estos cuplés de la niña que cautivaron los moros / en los riscos de Melilla. Cuando yo era pequeñita, / apenas tuve cinco años de los brazos de mi padre / los moros me arrebataron, me llevaron al desierto / largo tiempo me tuvieron hasta que ya fui encontrada / con mi hermano el Aguileño. Nueve años me tuvieron / y me querían casar con un morito muy guapo / y de mucho capital. El día de los torneos / pasé por la morería y oi cantar a una mora / y al pie de una fuente fría. -Apártate mora bella, / apártate mora linda que va a beber mi caballo / de esa agua cristalina -No soy mora caballero, / que soy cristiana cautiva me cautivaron los moros / desde pequeñita y niña. -¿Te quieres venir conmigo / para mi caballería? -Y ¿estos pañuelos que lavo / donde yo les dejaría?, -Los de seda y los de hilo / para mi caballería y los que no valgan nada / por la corriente se irían. Válgame la Virgen Pura, / la Virgen Santa María que quise traer a una mora / y traigo a una hermana mía- Mi padre me recibió / con muchísima alegría y después me preguntó / con los moritos que hacía. -Los moritos son muy ricos / y tienen muchas haciendas y en un cortijo cercano / trabajan más de cincuenta. La mora que me crió / la llaman la Martinica y el moro que me robó / le llaman el Mortifica Locos me andarán buscando / por aquellas lejanías porque los moritos, padre, / y a mi mucho me querían. Padre, vamos a escribirles / a los moros una carta que yo sé muy bien las señas: / Cortijo de Casablanca.- La carta ya se ha mandado / y hubo ya contestación, que si nos vamos con ellos / nos regalan un millón, un cortijo con tres huertas / y seis bueyes de labor, y se casa la cautiva / con el hijo del patrón y se casa la cautiva / con el hijo del patrón.