Prestadme atención, os ruego, / y en la ciudad de Valencia nació de muy noble padres / la hermosa Doña Josefa. Con muy buenos documentos / criose aquesta Minerva, y apenas cumplió esta niña / dieciocho primaveras muchos galanes la rondan / sus celosías y puertas. Y entre tantos pretendientes / la adoraba muy de veras y un principal caballero / don Pedro de Valenzuela. En fin la escribió un billete / con muy rendidas ofrendas, le dio parte de su amor. / La dama como discreta con otro le respondió / y a su pretensión atenta diciendo: -Señor don Pedro, / yo estimo vuestra fineza, ya sabéis como en mi casa / soy yo la única heredera hallo imposible, señor, / de que mis padres consientan que yo con usted me case, / mas esta noche a la reja, de mi jardín, os aguardo / a eso de la diez y media. Dios os guarde, caballero, / quien os estima y venera doña Josefa Ramírez / como humilde esclava vuestra.- Con esto cerró el billete / y a un paje con diligencias lo manda que lo llevara; / lo cual fue con gran presteza, a don Pedro se lo dio / y en propia mano lo besa. Rompió la nema y leyó / lo que ya expresado queda deseando que a la noche / tendiera el manto de estrellas. Llegó la citada hora / pronto se puso a la reja; hizo un seña y salió / aquesta diosa Minerva y aquella estrella de Venus / tan bizarra como atenta. Saludáronse corteses / y entre los dos dispusieron que una noche la sacaran, / cuando en estas diferencias le acometen dos traidores / a don Pedro con violencia. Dos estocadas le dieran / por las espaldas tan recias que las heridas crueles / hasta el pecho le penetran; y como un león airado / sacó la espada y con ella y a los dos acometió / pero poco le aprovecha. Ellos se escapan huyendo / y el triste joven dio tierra diciendo: - Difunto soy, / perdonadme amada prenda.- Esta voz que oyó la dama / cayó mortecina en tierra...