A las puertas de este templo / cuatro jóvenes estamos, hoy día de San Antonio, / con nuestro florido ramo. Buenas tardes tengáis todos / los que estáis en esta iglesia y también al señor cura / que al mismo Dios representa. Tomemos agua bendita / en esta pila sagrada que es para quitar la sed / y limpiar a nuestras almas. Vos que estáis en ese carro / triunfante y lleno de flores, Humilde Glorioso Antonio / rogad por los pecadores. Sois de Jesús tan amado / que a solas con él habláis haciéndole que le amáis / su profeta regalado, Su celador estimado / y luz de sus confesores. Humilde y Glorioso Antonio / rogad por los pecadores. Sanáis mudos tullidos, / paralíticos, leprosos, endemoniados, furiosos, / restituís los sentidos, volvéis los bienes perdidos / y curáis todos dolores. Humilde y Glorioso Antonio / rogad por los pecadores. Vuestra palabra divina / forzó a los peces del mar, que salieran a escuchar / vuestro sermón y doctrina, y fue puesta en peregrina / que extirpó diez mil errores. Humilde y Glorioso Antonio / rogad por los pecadores.