La murga-musa ha llegado, / señor alcalde del pueblo, a pedirle a usted permiso / para cantar unos versos. Y si es que nos lo concede / nos podemos divertir que es como la murga-musa / que ha llegado de Berlín. Que viva la gracia, / que viva la orquesta, que sin intereses / hacemos la fiesta. Y es Olmedo una villa / bañada por el Adaja y es célebre por sus chicas / también por la Mejorada, y por eso estos copleros / se han fugado de Medina a cantar las una coplas / a las bellezas vecinas Olmedanos yo os envidio / caray que chicas más buenas cualquiera le quita / al padre santo la cena. El día que yo me case / en este pueblo ha de ser y si la chica es muy lista / ya me enseñará a correr.