Creencias y mentalidades
La Virgen y el pastor. Serranillos (Avila)
Versión fragmentaria cantada por Purificación Hernández de Serranillos de 83 años de edad. Grabado por Javier Prieto y Carlos Porro el 26 de enero de 2017
Escuchar el tema >Este romance lo titulan en el pueblo “el de la gallina” por unos versos que hacen referencia a la sentencia que dice que “quien agua ha tragado ya no morirá ahogado”.
Legua y media de Chiona se dedicaba un mancebo
guardando sus ovejuelas buscándolas el sustento.
Cuando a las tres de la tarde vio de venir por un cerro
una hermosa peregrina con un infante pequeño…
El primer sábado de abril los que sean de mi agrado
han de ayunar a pan y agua ni se quedarán ahogados.
MORTIFICACIONES Y PENITENCIAS
Ultrajar el propio cuerpo es una seña de querencia y devoción. La austeridad, la búsqueda del dolor, el alejamiento del placer y el bienestar son ofrecimientos particulares o colectivos que buscan la gracia y ayuda a quien se implora. Si las rogativas, son manifestaciones penantes comunitarias de todo un pueblo o una colectividad (desde una cofradía hasta una comarca o valle entero que aglutina docenas de localidades) en la costumbre se manifiestan otras situaciones dolosas donde va implícito el sentido penitencial. Junto a las oraciones y rezos, se ofrecen circunstancias personales que pueden variar desde el ayuno, los ofrecimientos de acompañar descalzos una imagen, vestir un hábito durante un tiempo determinado o toda la vida, a excluir algunas celebraciones festivas como dejar de bailar o cantar.
El viejo romance de La Virgen y el pastor, que bajo el título dedicado por el Seminario Menéndez Pidal se estudia como La Virgen elige a un pastor como mensajero, se cantó en toda España y en él se refieren algunas de las mortificaciones de ayunos y abstinencias. En Asturias se acompaña con golpes del pandoriu (un curioso pandero redondo sin sonajas y con mango), las panderetas y el tambor como lo bailan los llaniscos en uno de sus bailes míticos, “el corri-corri” al que muchos consideran uno de los más antiguos de la cornisa, por el carácter ritual, romancístico y los elementos de la coreografía, un hombre y varias mujeres que ejercitan los movimientos, las idas y venidas serenas y con ramos de laurel en las manos. Se canta ya poco en el resto de España o pocas son las versiones que se han recopilado y básicamente en este área del noroeste penínsular, de ahí el interés que en la sierra de Gredos lo hayamos localizado aún en varias versiones como las que aquí ofrecemos. Estas versiones propias de los tiempos navideños han subsistido dentro del repertorio del arrabel abulense de una o dos cuerdas en el valle del Alberche pero también dentro del ciclo romancístico habitual de la semana de Pasión, por la temática de la abstinencia que aparece inserta en los hemistiquios que refería el ayuno a pan y agua realizado en la Cuaresma.