Barullón vende zapatos y son altos de tacón, venid niñas a buscarles, que les vende Barullón. ¡Ay! Barullón, Barrullón, barullera, ¡ay! Barullón de mi corazón, ya te lo decía yo.
Las danzas de palos
Las letras que cantan los danzantes a falta del tamborilero, fosilizan expresiones, que a fuerza de ser repetidas en una función mnemotécnica, conservan por la rigidez del rito en el que se desarrollan arcaicos textos en los que se citan prendas o galas de épocas pasadas. Algunas danzas cantan en sus lazos letras del Siglo de Oro, referidas a las zapatillas o los zapatos, en claro recuerdo al pago que recibían estos bailadores: un corto salario por su ejercicio y unas zapatillas. Este primer ejemplo lo anotó con idéntica letra Correas en su Vocabulario de 1627.