Se ajuntaron tres comadres, todas juntas en unión Y esta es la zángana, zángana, madre, esta es la zángana, zángana, es. Y una lleva un boticuero que cántaros, eran tres. Y esta es la zángana... Y otra lleva tres jamones, que jamones, eran tres. Y esta es la zángana... Y otra llevaba los huevos, que docenas, eran tres. Y esta es la zángana... Y después de bien cenadas, se marcharon al café. Se pusieron a bailar en un corro todas tres. Y esta es la zángana... Como estaban bien bebidas, se les doblaban los pies. Y esta es la zángana, zángana, madre...
De vendimias
Frente al canto libre y animado de estas canciones que celebraban de manera festiva el final del trabajo, el canto monótono y rítmico de otras tonadas acompañan los trabajos lentos y pesados que requieren otra atención. Se recurre así al empleo de estribillos y tarabillas que impiden la distracción y los equívocos. Uno de estos trabajos era el de la criba del grano o de las legumbres, que hacía eternas las tardes de viento en la era. Para esta criba de garbanzos se recurría a canciones dispares y al romance, como siempre, anotando en esta ocasión el de Las tres comadres, temática satírica conocida en el XV y XVI y aún en el XIII en Francia de donde parecen derivar las versiones hispanas. Se aprovecha la existencia de un estribillo para amoldar el canto a cada uno de los movimientos de la criba, el vaivén de izquierda a derecha, que se efectúa a son de los versos del romance u otras estrofas y el movimiento en círculos de la criba en el estribillo.