La Cosecha
Jota de vendimias
Cantada por Petra Antruejo González de unos 75 años. De Villavendimio (Zamora). 10 de mayo de 1981
Escuchar el tema >Por esta calle que entramos tiran agua y salen rosas
y por eso la llamamos la calle de las hermosas.
Va por el aire, va por la arena
va por el aire la mi morena,
la mi morena que no me aguarde
que vivo lejos y llego tarde.
Ayyyyyyy...
Venimos de vendimiar y no traemos el ramo
lo hemos dejado en la viña porque se ha enfadado el amo.
Va por el aire...
De vendimias
Bailes y cantos han quedado en nuestro folklore como lejano resto de remotas celebraciones báquicas. En los «Días geniales o lúdicros» de Rodrigo Caro se atribuye a este origen el popular juego de la pata coja:Los teólogos de la gentilidad dicen que Icario, padre de la ninfa Erigone, a quien por su gran justicia y equidad el dios Baco enseñó el uso de las vides para que él lo enseñase a los mortales, habiendo plantado y cultivado una, hasta que estaba en flor, un descomedido cabrón se entró donde estaba y le comió fruto y hoja; Icario lleno de justa saña por el malogro de su cuidado y su vid, mató al cabrón; y hinchando el pellejo de que lo desnudó pidió a sus compañeros que en venganza de su pecado todos salteasen sobre él con solo un pie, suspendiendo otro, esto es, a pie cojita. Fue tan alegre fiesta para ellos ver caer unos y tenerse otros mal y temblando que esta risueña celebridad la trasfirieron en fiestas y sacrificios del dios Baco, cuya deidad el atrevido cabrón había ofendido comiéndole la vid.
Las canciones interpretadas en estos días hacían alusión a las vendimiadoras, a los carreteros y muy frecuéntemente a los patronos teniendo a menudo un carácter eminentemente burlesco. Multitud de juegos realizaban las cuadrillas en las horas de descanso y almuerzo hasta la recogida, generalmente de noche y dependiendo de la época volviendo a toque de campana al rosario si era el mes de octubre.
Venimos de vendimiar con muchísima alegría
porque el ama que traemos se llama doña María.
Venimos de vendimiar muy alegres y contentas
hemos comido y bebido pero ha sido a nuestra cuenta.
A la puerta de nuestro amo ha nacido una amapola
con un letrero que dice: -¡Vivan las vendimiadoras!
El nuestro amo de hoy es rico y tiene dinero
quién le pudiera poner una flor en el sombrero.