La Cosecha
Cantos, pullas y juegos de vendimias
Cantados por Manuela Carmuega de 70 años de edad y natural de Tiedra (Valladolid) y su marido Gregorio. Versión grabada en este pueblo el 26 de mayo de 1995
Escuchar el tema >...Vamos a cantar lo de las vendimias...
Viva nuestro carretero que se ha hecho muy salado
que esta mañana ha quitado la delantera a otro carro.
A la puerta nuestro amo hay un árbol que da fruta
con un letrero que dice: -Llevamos buena conducta-.
A la puerta nuestro amo hay un árbol que da peras
con un letrero que dice: -Vivan las mozas solteras-.
A la puerta nuestro amo hay un árbol que da moras
con un letrero que dice: -Vivan las vendimiadoras-.
¿De quien es esta cuadrilla, cuadrilla de tanto rumbo?
-De don Arcadio Marbán que lleva la sal del mundo-.
¡Vivan las vendimiadoras!, ¡pues vivan!
...ay, una púa, ¿echamos la púa?
-¡Ahí hemos encontrado una eeee!
-¿Para qué?
-Para amolar a las tres.
-¿Qué las hicieron?
-¡Que las amolaron!
¿Qué las harán?
-¡Que las amolarán!
¡Anda que buenas vais!
-¡Adiós, buen caminante!
que Dios le dé lo que no le falte:
la casa con goteras
la mujer con pedorrera,
y una gadija de lana
pa que se limpie el culo por la mañana!
¡Anda que vas majo!
Se llamaban cabrones, tragones...¡qué se yo!
¡Anda que vais guapos!
-¡Ahí hemos encontrado una i!
-¿Pa qué?
-Pa joder a esos de ahí.
-¿Que les hicieron?
-Que les (j)odieron.
-¿Qué les harán?
-Que les (j)oderán.
¡Anda qué buenos vais!
¿Verdad, Goyo?, las preparábamos..., íbamos en los carros, eh. Se ponían los cestos de vendimias, pero grandones y encima nosotras todas y al llegar allí, al majuelo nos bajábamos, cogíamos una pie- dra y...
-Esta mañana me levanté y encima del ama del cura me senté.
-¡Miente usted!
-¿Pues dónde estaba usted?
-Encima de usted.
¡Pas! un cantazo...
-Miente usted- ¿Dónde estaba usted?
-Encima Casilda.
Y se levantaba Casilda...
-Miente usted.
-¿Y dónde estaba usted?
-Encima de María.
Y se levantaba la otra.
Miente usted...
-Las vendimias eran una preciosidad.
-Unas vendimias elegantes.
-Eran elegantonas.
-Era todo viñedo de aquí hasta la raya de San Cebrián...
-En la hora de la siesta, terminábamos de vendimiar y a comer, nos daban una hora de descanso y en lugar de estar descansadas... a preparar una boda, yo me casaba con el otro, el otro hacía de cura, el otro... ¡en lugar de estar descansando, verdad!
Estas pesadas bromas parecen burlesca degeneración del castigo dado al indiscreto que las bacantes perpetraban contra quienes se atrevían a curiosear sus cultos secretos, tal y como aparece plasmado por el trágico Eurípides. En algunas partes de Cataluña cuenta Gaspar Casas en sus Ritos Agrarios que «al trabajador menos mañoso le obligan a pasar por la baqueta; esto es, por el callejón que forman sus compañeros, para pegar- le palmadas en la espalda», similar a la costumbre de «dar la culebra» en Sanabria cuyo testimonio hemos anotado antes.