Los Animales
La mosca y la mora
La mosca y la mora. Versión de Pinarnegrillo (Segovia), cantada por Nicanora Tardón de 72 años y su hija Mª Eugenia Santos de 41 años. 28 de agosto de 2005
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sentadita en su moralito, solita y sola.
Vino la mosca, dice que la ha de matar
la mosca a la mora,
y la mora en su moralito, solita y sola.
Vino la araña, dice que la ha de matar.
La araña a la mosca, la mosca a la mora
y la mora en su moralito, solita y sola.
Vino el ratón, dice que la ha de matar,
el ratón a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la mora
y la mora en su moralito solita y sola.
Vino el gato, dice que la ha de matar,
el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la mosca...
Vino el perro dice que la ha de matar.
El perro al gato, el gato al ratón...
Vino el palo...
Vino la lumbre...
Vino el agua..
Vino el buey...
Vino el cuchillo...
Vino el hombre...
Vino la muerte...
II. Los animales en libertad
Estas retahílas de animales de género menor, debieron ser muy conocidas en épocas pasadas puesto que este romance se halla muy extendido en Latinoamérica y Nuevo Méjico, llevado allí tras la conquista. Existen muchas versiones de este viejo romance en castellano o gallego dentro de nuestra comunidad siendo otro de los pocos ejemplos de canciones en los que los animales desarrollan alguna actividad propia del hombre: la boda. Situación ésta que se repite en otro romance, no demasiado antiguo, del Pollito y la Vieja.
Las serie acumulativas o enumerativas de animales o cosas insisten continuamente en el repertorio de juegos y canciones de los niños, como fórmula que activa y desarrolla la capacidad memorística y de recuerdo. Este repertorio lo forman temas tan conocidos como Las doce palabras dichas y torneadas, Se levanta la niña a las tres, Vestir al viejo o las ropas del cura, Pin, pineja (dentro de las retahílas de: ¿Dónde están las cosas?), La polla y los huevos, el Gallo que va a la boda de su tío Perico o La mosca y la mora.
Por referir una cita antigua que recoge la popularidad del tema daremos la que el propio Cervantes anotaba en su Quijote (1, XVI) cuando la Venta se aparece como castillo a los ojos del Hidalgo: “Y así suele decirse: el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo, daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, ...”